Saltar al contenido
Marc Andreu Guerao

Dirección de operaciones

Fractional COO: qué es un director de operaciones a tiempo parcial y cuándo encaja

Hay compañías que necesitan dirección de operaciones y no necesitan un directivo a jornada completa. Cómo funciona un COO fraccional, qué se le puede pedir y en qué casos es mala idea.

Calendario semanal de un director de operaciones fraccional con dos días marcados de cinco, y un indicador de dedicación de dos quintos de semana con resultados sostenidos todo el año.

Marc Andreu Guerao · Publicado el · 7 min

Una compañía con cinco centros y doce millones de facturación tiene un problema incómodo: necesita dirección de operaciones y no tiene volumen para pagarla entera. Lo habitual es resolverlo mal por los dos extremos. O se aguanta con la propiedad haciendo de director de operaciones a ratos, o se contrata a jornada completa un perfil que en dos años se queda sin trabajo suficiente y se marcha.

El modelo fraccional existe precisamente para ese hueco. No es una versión barata de una dirección: es una forma distinta de comprarla.

En resumen

  • Un fractional COO es un director de operaciones que dedica una parte fija de su semana a la compañía, con responsabilidad sobre resultados y no solo sobre entregables.
  • Se diferencia de una consultora en que decide y ejecuta, no recomienda; y de un interim en que la relación es estable en el tiempo, no un puente hasta cubrir la vacante.
  • El encaje típico es entre dos y ocho días al mes, con acceso al comité y mandato explícito sobre capacidad, estándar y estructura de la red.
  • Funciona bien cuando la compañía tiene un problema estructural claro y alguien dentro que ejecuta el día a día. Funciona mal cuando lo que falta es precisamente esa capa de ejecución.
  • Si la compañía necesita a alguien localizable cinco días a la semana para incidencias, el modelo fraccional no es la respuesta.

Qué es exactamente

Un fractional COO —director de operaciones fraccional, o dirección de operaciones externalizada— es un directivo que asume la función de operaciones de una compañía dedicándole una fracción de su tiempo, de forma recurrente y con responsabilidad sobre indicadores concretos.

Las dos palabras importan. Fraccional significa que la dedicación es parcial pero estable: dos días a la semana durante un año, no un proyecto de seis semanas. COO significa que ocupa la silla, con lo que eso implica: decide, tiene equipo, entra en el comité y responde de números. Un asesor que opina en una reunión mensual no es un fractional COO, por mucho que la factura diga eso.

Las funciones son las mismas que las de la figura a jornada completa —capacidad, estándar, estructura de decisión, resultado por centro, información y crecimiento—, descritas en qué hace un director de operaciones. Lo que cambia es la intensidad, no el perímetro.

En qué se diferencia de un consultor y de un interim

Los tres modelos se confunden constantemente y sirven para cosas distintas.

Consultora Interim Fractional COO
Qué entrega Diagnóstico y recomendación Sustitución temporal a jornada completa Dirección continuada a tiempo parcial
Dedicación Por proyecto Completa Parcial y recurrente
Duración Semanas o meses Hasta cubrir la vacante Indefinida mientras encaje
Decide No
Responde de Entregables Continuidad Resultados
Coste Alto y concentrado Alto y temporal Medio y sostenido

La consultora es la elección correcta cuando la compañía sabe ejecutar pero no sabe qué hacer. El interim, cuando el puesto existe, está vacante y no puede estar vacío tres meses. El fraccional, cuando el puesto hace falta pero no da para una jornada completa.

Cuándo encaja

Un fractional COO encaja en cinco situaciones: la compañía ha crecido más rápido que su estructura; hay un proyecto estructural con fecha; un fondo ha entrado y pide gobierno; se quiere probar el puesto antes de crearlo; o hay un director de operaciones júnior que necesita respaldo.

La compañía ha crecido más rápido que su estructura. Tiene entre tres y quince centros, la propiedad sigue resolviendo incidencias y ya hay problemas que no caben en la agenda de nadie. Las señales concretas están en cuándo una compañía necesita un director de operaciones.

Hay un proyecto estructural con fecha. Integrar dos centros comprados, montar el cuadro de mando de la red, rehacer el modelo de plantilla. Trabajo de dirección, con principio y final, pero que exige quedarse a ver el resultado y no solo a diseñarlo.

El fondo ha entrado y pide gobierno. En participadas de private equity con tesis de buy and build, la exigencia de reporting y de homogeneidad llega antes que el tamaño para pagar un comité completo.

Se quiere probar el puesto antes de crearlo. Seis meses de dedicación parcial enseñan qué perfil hace falta de verdad, y evitan escribir una oferta de empleo a partir de una intuición. Ayuda a preparar la contratación posterior.

Hay un director de operaciones júnior que necesita respaldo. El modelo también funciona por encima de alguien: no sustituirle, sino darle criterio y cobertura mientras crece en el puesto.

Cuándo no encaja

Conviene decirlo con la misma claridad. El modelo no encaja cuando lo que falta es la capa de ejecución, cuando el problema es una crisis abierta que pide presencia diaria, cuando la propiedad no va a soltar las decisiones, o cuando se compra por precio.

Cuando lo que falta es la capa de ejecución. Si no hay responsables de centro capaces, ninguna dirección parcial arregla eso: el fraccional acabará haciendo de gerente de un centro dos días a la semana, que es la peor forma posible de gastarse ese dinero. Primero el mandato del responsable de centro; después la capa de dirección.

Cuando el problema es una crisis abierta. Un ERE, un cierre, una inspección grave o una compañía que no llega a la nómina necesitan presencia diaria. Ahí el modelo correcto es interim a jornada completa.

Cuando la propiedad no va a soltar las decisiones. Un director de operaciones sin autoridad real es un gasto ornamental, y en régimen parcial la falta de autoridad se nota antes: no está el tiempo suficiente para ganarla por desgaste.

Cuando se compra por precio. Contratar dedicación parcial esperando resultado de jornada completa produce frustración por las dos partes en el tercer mes.

Cómo se estructura un encargo que funciona

Cuatro condiciones prácticas separan un encargo útil de uno que se apaga solo: dedicación explícita con días fijos en el calendario, un mandato escrito que diga qué se decide sin consultar, indicadores propios con línea de partida medida el primer mes y una puerta de salida ordenada.

Dedicación explícita y con calendario. Días fijos, no «disponibilidad». Un directivo parcial sin días marcados en el calendario acaba atendiendo urgencias y no dirigiendo. Lo habitual va de dos a ocho días al mes según tamaño de red.

Mandato escrito. Qué decide sin consultar, qué propone y quién cierra. Exactamente el mismo ejercicio que en el reparto entre dirección general, operaciones y gerencia, solo que aquí es todavía más necesario porque la persona no está en el pasillo.

Indicadores propios. Tres o cuatro, con línea de partida medida el primer mes. Sin base de partida no hay forma de saber si el encargo aporta, y la conversación de renovación se convierte en una cuestión de simpatía.

Puerta de salida ordenada. El objetivo declarado de un buen fraccional es que la compañía deje de necesitarle en ese formato: porque contrata a alguien a jornada completa, o porque la estructura ya se sostiene sola. Si a los tres años la dependencia es la misma, algo no se ha construido.

Las preguntas que conviene hacer antes de firmar

  • ¿Cuántas compañías lleva a la vez y qué día de la semana me toca?
  • ¿Qué decisiones va a tomar sin consultarme y cuáles no?
  • ¿De qué tres números responde en el primer semestre?
  • ¿Qué se queda en la compañía cuando termine: procedimientos, cuadro de mando, gente formada?
  • ¿Ha dirigido antes una red del tamaño de la mía, o solo ha asesorado a redes?

La última distingue mejor que ninguna otra. Dirigir una red de veinte centros y recomendarle cosas a una red de veinte centros son oficios distintos, y solo uno de los dos ha tenido que convivir con las consecuencias.

Conclusión

El modelo fraccional no es dirección de operaciones barata: es dirección de operaciones dimensionada. Encaja cuando la compañía tiene un problema de estructura, alguien que ejecute el día a día y voluntad real de ceder decisiones.

Fuera de ese supuesto, lo honesto es decir que no encaja. Un directivo parcial en una compañía que necesita presencia diaria termina siendo caro para ella y malo para él.

CompartirCompartir en LinkedInFractional COO: qué es un director de operaciones a tiempo parcial y cuándo encaja

Seguir leyendo

Siguiente paso

¿Este problema le suena en su propia red?

Treinta minutos para contrastar cómo se ve en su caso concreto: cuántos centros, qué se mide hoy y qué decisión está bloqueada.

Plantear un proyecto